Los cometas son cuerpos celestes pequeños, compuestos de gases congelados y residuos rocosos. Sus órbitas son muy elípticas, pasan muy cerca del Sol y luego se dirigen hacia más allá de la órbita de Plutón. La clásica cola luminosa que se les asocia solo se produce cuando están cerca del Sol.

Composición

Los cometas se componen de un pequeño núcleo brillante rodeado por una nube difusa, denominada cabellera. Esta cabellera crece cuando el cometa se acerca al Sol. La cabellera más el núcleo forman lo que se conoce como cabeza del cometa. La cabeza puede ser mayor que el planeta Júpiter aunque la parte sólida tiene apenas algunos km. Por ejemplo, el núcleo del cometa Halley tiene un tamaño de 15 por 5 km.

Cuando los cometas se acercan al Sol, la temperatura alta provoca la sublimación de los hielos (el agua pasa de forma directa al estado gaseoso) y se desarrolla una enorme cola de material luminoso.

La cola siempre se extiende de forma opuesta al Sol. Esta cola se compone de moléculas ionizadas en su mayoría monóxido de carbono y dióxido de carbono. Estas moléculas son barridas del cometa debido al efecto del viento solar. Con la luz ultravioleta que absorbe se generan procesos químicos que desprenden hidrógeno que forma una especie de envoltura. Esta solo es visible desde el espacio.
 
Cuando el cometa se aleja del Sol este pierde menos gas y polvo y así la cola desaparece. Que un cometa sea más o menos visible depende del largo de la cola y de su cercanía a la Tierra.

Casi el 50% de los cometas registrados son visibles a simple vista.

Dado que cada vez que un cometa visita el Sol pierde partes se los considera objetos de vida corta. Muchos científicos afirman que algunos asteroides son núcleos de cometas que ya se extinguieron.

Historia

Hasta el año 1577 se creía que los cometas eran fenómenos atmosféricos. Fue recién Tycho Brahe quien demostró que eran cuerpos celestes. Un siglo más tarde, Isaac Newton demostró que los cometas eran regidos por las mismas leyes que controlan los planetas.
 
Edmund Halley demostró que el cometa que se observó en 1682 era el mismo que había aparecido en 1531 y 1607. Así predijo correctamente que volvería a aparecer en 1759.
 
Hoy sabemos que el primer registro de avistamiento del cometa Halley tuvo lugar en el 240 a.C. Los griegos también lo vieron y documentaron en el 466 a.C.
 
La última visita del cometa Halley fue en el año 1986 y en esa oportunidad fue estudiado por las sondas Vega 1, Vega 2 y Giotto.
 
cometa halley

Períodos y órbitas

Los cometas tienen órbitas elípticas y hasta ahora se calcularon los períodos (tiempo que demora un cometa en dar una vuelta en torno al Sol) de más de 200 cometas. Estos períodos van desde 3,3 años (cometa Encke) hasta los 2000 años para el cometa Donati que se vio en 1858.
 
La órbita de la mayoría de los cometas parecen parábolas pero se estima que en realidad son elipses de una gran excentricidad que tengan períodos de unos 40.000 años.
 
Hasta el momento, no se detectó ningún cometa que tenga una órbita hiperbólica. Eso significaría que procede el espacio exterior al sistema solar. Sin embargo, hay cometas que posiblemente nunca retornen debido a la alteración que sufren sus órbitas por el efecto gravitatorio de los planetas.

Grupo de cometas

Cuando hay varios cometas de diferentes períodos que orbitan casi en la misma órbita se dice que conforman un grupo de cometas. El grupo más conocido es el Ikeya-Seki de 1965. El astrónomo Brian G. Marsden concluyó que el cometa de 1965 y el de 1882 se separaron de un cometa principal que probablemente sea el de 1106. Es probable, que estos sean restos de un cometa mucho mayor.

Cometas y lluvias de meteoros

El astrónomo italiano Giovanni Virginio Schiaparelli demostró que la lluvia de estrellas Perseidas, se produce cuando la Tierra orbita la zona del Cometa III de 1862. Así también, demostró que lluvia de meteoros Leónidas se relacionaba con la zona del Cometa I de 1866.

Origen de los cometas

La teoría más aceptada del origen de los cometas es que provienen de una zona exterior del sistema solar, la Nube de Oort, y que se habrían formado gracias al material planetario residual.

Colisiones de cometas

La aparición de los cometas muchas veces despertó temor acerca de una posible colisión de la Tierra con el cometa.
En 1992 el cometa Shoemaker-Levy 9 explotó en grandes fragmentos cuando se acercó al campo gravitatorio de Júpiter. Esos fragmentos fueron cayendo de manera muy brusca contra la atmósfera de Júpiter a velocidades de 210.000 km/h. Esa energía cinética de los trozos se convirtió en calo a través de grandes explosiones que se hicieron visibles como grandes bolas de fuego mayores que nuestro planeta.
 
Imágen de los rastros del impacto de uno de los fragmentos del cometa
shoemaker levy 9 jupiter

 
En 2001, la sonda Deep Space 1 se acercó al cometa Borrelly y realizó varios estudios acerca de él. Un año más tarde, la zona Stardust logró tomar muestras de polvo del cometa 81P/Wild. Y en 2006, esa cápsula espacial aterrizó en Utah. Así se consiguió traer a la Tierra muestras de la cola de un cometa.
 
En el año 2014, luego de 10 años de viaje, la sonda Rosetta logró aterrizar sobre el cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko.
 
En el año 2005, la NASA envió módulo para que impacte contra el cometa 9P/Tempel 1. El choque provocó un cráter de 150 metros. Esto fue fotografiado y analizado por astrónomos.

 

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